El reclamo permanente por la soberanía en el Atlántico Sur trasciende a las gestiones de turno y se consolida como una causa nacional irrenunciable.

2 de abril: el mejor homenaje a nuestros héroes es mantener viva la Causa Malvinas y sostener políticas de Estado

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Por Daniel Filmus – 2/4/2026

El mejor homenaje que podemos rendir cada 2 de abril a los compatriotas que combatieron valerosamente por la recuperación del ejercicio de la soberanía sobre las Islas Malvinas es reafirmar nuestro compromiso para mantener viva la causa y sostener el reclamo hasta que nuestra bandera vuelva a flamear en las Islas

En poco tiempo se cumplirán 200 años de la usurpación británica de 1833. Desde el mismo momento en que se produjo la invasión, el Gobierno argentino inició el reclamo por la restitución que se mantuvo en forma ininterrumpida hasta nuestros días

La Resolución 2065 de Naciones Unidas es precisa respecto de que la única forma de resolver la disputa es el diálogo entre ambas naciones

En el mismo año de su aprobación, el canciller británico Michael Stewart viajó a la Argentina a iniciar las conversaciones. Mientras que se mantuvo este diálogo, nuestro país contribuyó al desarrollo de las Islas y a la mejora de las condiciones de vida de quienes allí vivían. La construcción del aeropuerto, los vuelos regulares de LADE, la llegada de YPF, el correo, el envío de maestras de español y la provisión de becas de estudio para los malvinenses fueron producto de esta etapa. 

A pesar de los avances que se lograron y de que los propios representantes británicos hicieron distintas propuestas para restituir el territorio a su legítimo dueño, el proceso no se pudo consolidar porque la potencia colonial siempre buscó argumentos dilatorios

Cabe destacar que luego del conflicto bélico, la ONU en su Resolución 37/9 de 1982, refirmó que la guerra no modificó la naturaleza del diferendo, e instó a que los gobiernos reinicien las negociaciones para encontrar «en el más breve plazo una solución pacífica al conflicto de soberanía».  A pesar de ello, y del apoyo de la comunidad internacional, el Reino Unido se negó sistemáticamente a reiniciar el diálogo y continúa usurpando el territorio y expoliando ilegalmente nuestras riquezas. 

Los intereses coloniales británicos son evidentes: a) la explotación de los enormes recursos pesqueros, hidrocarburíferos, minerales y de biodiversidad existentes en la región, b) el mantenimiento de una cabeza de puente para el apoyo logístico de sus pretensiones en la Antártida. c) el control sobre el único y estratégico paso natural bioceánico y d) la presencia militar en el Atlántico Sur, cuya importancia geopolítica se ha globalizado y donde están en juego intereses de distintas potencias extra regionales.

En este contexto, hay un conjunto de situaciones recientes que hay que tener en cuenta a la hora de elaborar estrategias para la resolución del diferendo. Por un lado, el conflicto entre Rusia y Ucrania dejó al desnudo frente al mundo la doble vara con la cual el Reino Unido concibe su política internacional. Allí condena la ruptura de la integridad territorial, mientras que en Malvinas mantiene la ejecución

Por otro lado, la consumación del Brexit permitió que los países europeos se alejaran de las posiciones británicas y tomaran nota de los reclamos argentinos. Al mismo tiempo, la restitución del Archipiélago de Chagos al Estado de Mauricio después de décadas de apropiación ilegal mostró el peso de la condena internacional. Hay que destacar que la Resolución de las Naciones Unidas por el caso Chagos es la 2066/65, del mismo día que se votó la de Malvinas. 

Lamentamos que estas nuevas situaciones no sean aprovechadas por el gobierno del Presidente Milei que, por practicar un seguidismo ciego a la política internacional de EEUU, y por no colocar la soberanía como reivindicación central de sus preocupaciones, ha disminuido la intensidad del reclamo argentino

Por la misma razón de alineamiento automático, el voto de nuestro país en la ONU es permanentemente contrario al de todos los países de la región y del mundo que comparten nuestra causa. Será cada vez más difícil concitar su apoyo para que nos acompañen con su voto. 

Por último, todas las intervenciones de Milei, por ejemplo, las que reivindicaron el derecho de los isleños a decidir, contradicen los argumentos históricos de Argentina y debilitan nuestra posición.

Frente a este contexto mundial que brinda nuevas oportunidades, es necesario elaborar estrategias de Estado sostenidas en el tiempo, basadas en amplios acuerdos de todas las fuerzas democráticas que impidan volver a las políticas pendulares que carecen de efectividad y nos restan credibilidad frente al mundo

Es necesario buscar nuevos caminos con mucha creatividad, nuevas alternativas que nos permitan dejar de lado la retórica para volver al diálogo bilateral, única estrategia posible para recuperar lo nuestro. 

Pero hay que tener en cuenta que el reclamo de recuperación del ejercicio de la soberanía sobre Malvinas no depende del gobierno de turno. Está en nuestra Constitución y en el corazón de todos los argentinos

«Por los pibes de Malvinas que jamás olvidaremos», nuestro compromiso es continuar luchando hasta terminar para siempre con el colonialismo en el Atlántico Sur.

Este artículo fue publicado en el diario El economista.