| 30/09/2010 |
| Intervención senador Filmus sobre la Ley de protección de glaciares |
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Sr. Filmus. – Señor presidente: trataré de ser breve. Estamos en vísperas de contar con una ley que proteja a los glaciares y a las zonas periglaciales. No fue un camino fácil. La ley fue discutida, votada, debatidos sus fundamentos en reiteradas ocasiones. Fue discutida, entre cada uno de los debates que hubo, en no menos de siete audiencias. Al existir dos proyectos, habiendo manifestado la presidenta Cristina Fernández su acuerdo con ambos y afirmado que se trataba de un tema importante y que, en consecuencia, no iba a vetar la ley, y habiéndose resuelto los temas principales de ambas iniciativas −relacionados con el veto anterior−, la Argentina puede estar tranquila, ya que seguramente tendremos una ley de protección de glaciares y periglaciares. Como dije, no fue fácil el trámite. El proyecto fue y volvió, discutimos, pero finalmente, la Argentina tendrá una ley que proteja tal vez el bien más preciado, después de la vida, para la humanidad. Entre la última vez que discutimos el proyecto y hoy, se produjo un hecho muy importante: las Naciones Unidas definieron, por primera vez, que el agua es un derecho humano que está por encima de cualquier otro derecho, como, por ejemplo, el de tener oro o cualquier metal. El agua es, para las Naciones Unidas, un derecho. Esa propuesta fue impulsada por Bolivia y, gracias al discurso de nuestro país, desde hace poco tiempo es un derecho humano. Por lo tanto, el agua está entre las cuestiones que tenemos que cuidar, preservar y garantizar, para esta generación, para nuestros hijos y para las generaciones futuras. Sólo el 2,5 por ciento del agua es utilizable, y el 70 por ciento de ese 2,5 por ciento está en las zonas glaciares y periglaciares. Entonces, dependerá de lo que nosotros hagamos allí si, efectivamente, ese derecho humano será protegido y quedará a disposición de la humanidad. |
Me gustaría que los que estamos acá veamos qué países acordaron y qué países no acordaron. No hubo ningún voto en contra: hubo 122 votos a favor, pero grandes países centrales –que miran con simpatía nuestros recursos naturales– se abstuvieron.
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