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09/10/2009
Intervención Senador Filmus sobre el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

Sr. Filmus. — Señor presidente: antes que nada solicito autorización para insertar en el Diario de Sesiones parte de mi exposición, a la que quería referirme también. De todas formas, si me quedan un par de minutos lo voy a hacer. Se trata de aportes muy serios y sustantivos respecto a la temática educativa, de los niños y jóvenes, de la comunicación y la necesidad de protección que tiene nuestra sociedad respecto de los mensajes que transmiten los medios y de la necesidad de una lectura crítica que necesitamos para formar a nuestros docentes, chicos y jóvenes. Considero que la iniciativa contiene un conjunto de aspectos muy importantes, que si tenemos tiempo voy a referirme al final de mi exposición. Ahora me gustaría dedicar unos minutos a algunas cuestiones que se dijeron recién, porque si las dejo pasar significaría cierta condescendencia con eso que se manifestó que pienso que no es del todo acertado.

En primer lugar, empiezo por algo que se expresó en la Cámara. Quiero agradecer especialmente al senador Alfredo Martínez —se lo he dicho personalmente en privado y lo quiero hacer público ahora— por el gesto y la actitud que ha tenido y que tiene respecto al trabajo conjunto, poniendo lo que nos une por encima de todo. Lo que ha planteado en el Cuerpo me parece muy digno de ser agradecido. Me emocionó el planteo que hizo. En segundo lugar, en la misma dirección de recoger manifestaciones que se hicieron en el debate, señalo que he escuchado con mucha preocupación al senador Petcoff Naidenoff —lamento que no esté aquí en este momento— los planteos que ha hecho. Me gustaría discutir al menos un par de ellos.

El senador Petcoff Naidenoff ha dicho, entre otras cosas, que este gobierno asfixiaba, y silenciaba a los periodistas. Nos ha dicho a los senadores —algo de eso repitió luego el senador Cabanchik— que defendemos una posición, que es una posición hipócrita. Al respecto señalo que yo defiendo las posiciones que pienso, siempre lo hecho, como en el caso de la ley de los glaciares, senador Cabanchik. No defendería una posición que no comparto. Estoy planteando acá mi posición con toda honestidad, como la que supongo tienen los senadores Petcoff Naidenoff y Cabanchik. No hay por qué menospreciar una posición que es distinta.

Sr. Filmus. — En última instancia, cuando hablaba el senador Petcoff Naidenoff pedí que me imprimieran la siguiente frase de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. Creo que todos los que estamos acá pensamos más o menos así; y lo quiero reafirmar.

Como fui parte del Poder Ejecutivo, tal cual lo mencionaba en su momento el senador Petcoff Naidenoff, no voy a aceptar lo que dijo sobre hipocresía, persecución y silenciamiento, porque la libertad de expresión, la posibilidad de expresar lo que pensamos y sentimos en este país no es patrimonio de este gobierno ni de ningún gobierno sino que lo es de los que pelearon para recuperar la democracia en 1983.

Y eso no está en discusión por esta ley, no sólo porque está en la Constitución y en los tratados internacionales, que están por encima de esta ley, sino porque es producto de la lucha del pueblo argentino, por lo que nadie va a permitir la censura del Estado; es producto de aquellos que como Rodolfo Walsh o Haroldo Conti dieron su vida para que ello fuera así; es producto de aquellos que como Timmerman fueron en su momento torturados y exiliados, al igual que otros grandes periodistas, como Rodolfo Terragno y Horacio Verbitsky, sin ir más lejos, que también fueron exiliados durante esa época.

Esa libertad que logró conquistar nuestro pueblo, con todos los partidos que estamos aquí —probablemente la gran mayoría de los partidos populares—, no se va a perder nunca e, insisto, no porque esté en la Constitución, en los tratados internacionales y en las leyes sino porque realmente es un pueblo que aprendió a vivir en democracia y sin ningún tipo de censura.

También quiero decirle al senador Petcoff Naidenoff —espero que esté escuchando en donde esté— que hay que leer todo lo que dice el CELS. Es verdad que el CELS año tras año envía sus inquietudes respecto de la libertad de prensa —yo las recibía cuando ocupaba un cargo en una institución—, en época de otros gobiernos democráticos y que el senador leyó. Pero también debiera haber leído lo que dijo el CELS cuando vinieron a una de las audiencias, si realmente tiene respeto por la institución y si lo escuchó.

Leo las conclusiones del CELS con relación al proyecto de ley en tratamiento: A modo de cierre, el valor de esta ley como parte de una agenda ampliada de libertad de expresión y derecho a la información. En conclusión, para el CELS este proyecto de ley respeta los estándares internacionales de los derechos humanos en materia de la libertad de expresión.

De modo que, por un lado, dificultará las injerencias arbitrarias sobre la actividad de comunicación audiovisual y, por otro, favorecerá la mayor pluralidad y diversidad en las voces de debate público.

¿Qué es lo que leyó el senador Petcoff Naidenoff? ¿Por qué no leyó el análisis del CELS sobre la ley que estamos discutiendo ahora? Es importante discutir con todo, y no sólo con una parte.

Por otro lado, acuerdo con lo que dijo la senadora Negre de Alonso: si hay duda, más libertad; si hay duda, más federalismo. Hay dudas con esta iniciativa y uno puede discutir sobre ello. Yo mismo tuve que leer este proyecto de ley y compararlo con el que envió en su momento el presidente Alfonsín, con el que envió en su momento el presidente de La Rúa, con lo que decía Carlos Nino, alguien que valoramos todos, cuando condujo los debates sobre la democracia en la Argentina. Es muy similar. Cuando uno analiza en concreto los temas que se plantearon acá respecto de cómo funcionan en otros países, es muy similar.

Si aún hay dudas, prefiero estar del lado de las universidades, de los que lucharon por esa libertad y no del lado de los que en forma oportunista ahora se ponen la camiseta de la libertad de expresión. He escuchado en la Ciudad de Buenos Aires, a la que represento en una parte, que aquellos mismos que nombraron como jefe de la Policía a un procesado por encubrimiento en la causa de la AMIA, se rasgan las vestiduras por la libertad de expresión, y estando pinchando los teléfonos actualmente, como ha quedado marcado.

Estoy de acuerdo en que si hay dudas, más libertad. Podemos pensar que es distinto para cada uno, pero hay que avanzar en esa dirección.

¿Qué es hipocresía? Permítanme leer en esta parte una carta de un correligionario: Pasó más de un año desde que nos propusimos desde la Comisión, y con el fundamental aporte del COMFER, dar forma a una nueva y muy reclamada ley de radiodifusión. En este lapso tuvieron lugar numerosas reuniones de diputados y asesores. Al cabo de unos meses se llegó a una redacción que creíamos satisfactoria y se formalizó con la presentación en la Cámara de Diputados. Comenzó, entonces, la etapa de análisis del proyecto del PEN y otros proyectos, al tiempo que comenzaron a realizarse audiencias públicas en todas las regiones del país. Y se llegó, con la esforzada tarea de los asesores de la comisión, a un proyecto de dictamen que, con el aporte de los diputados, desembocaría por fin en el terreno de la definición parlamentaria. Hubo mucho trabajo, mucho empeño, mucho viaje, discusiones, reuniones con todos los sectores involucrados y una probada voluntad de conseguir un consenso que contuviera a todas las inquietudes, derechos y propuestas que fueron recibiendo. Y cuando todo indicaba que esta tarea llegaría a buen puerto, nada, no hubo dictamen, desapareció la voluntad de sancionar la ley. Todo fue a parar a una vía muerta. La permeabilidad a las presiones pudo más que el compromiso asumido frente a la sociedad y a nuestras propias convicciones. Como no estoy dispuesto a claudicar de manera tan resignada, le comunico mi decisión de renunciar a la comisión que usted preside. No le voy a negar que queda en mi boca el sabor amargo de una frustración que nunca imaginé de este modo.

Esta es la carta de renuncia a la Comisión de Comunicación del diputado mandato cumplido Luis Brandoni. Cuando tuvo que bajar a firmar el dictamen, lo hicieron tres de todos los que habían participado y estaban de acuerdo.

Tenemos que decir que los argentinos tenemos un problema con las políticas de Estado, porque es verdad que puede ser que nuestra fuerza no haya acompañado en ese momento, pero también es verdad que fuerzas de la oposición hoy no están de acuerdo con posiciones que antes si compartían, porque no son gobierno.

Cuando discutimos la ley de educación, la ley de financiamiento educativo, la ley de educación técnica, la ley de educación sexual en muy pocas de ellas se pudo lograr consenso. En el Senado hubo consenso para aprobar la ley de Educación, a la que se introdujeron más de cien cambios, pero en la Cámara de Diputados los mismos bloques que sí consensuaron no la aprobaron, con la idea de que vuelva y no salga nunca. Entonces, me parece que el tema de cómo construimos una Argentina distinta tiene que ver con que hagamos un esfuerzo grande por sumar consensos. Y estoy orgulloso de estar, en muchos aspectos, votando una ley que tuvo reformas profundas.

Yo no estaba de acuerdo con el tema de las telefónicas, no estaba de acuerdo con la autoridad de aplicación, ni con lo que se sospechaba de la revisión a los dos años. Todo fue cambiado en Diputados. Hubo más de cien cambios. No estamos obedeciendo al gobierno. Hemos participado en la discusión de Diputados y hemos planteado reformas profundas. Por algo también estoy orgulloso de que estén con nosotros otras fuerzas sociales, la de Solanas por ejemplo, o la del Socialismo, la de Tierra del Fuego u otras. Y se han incorporado porque se hicieron los cambios. Y no es un signo de debilidad cambiar, es un signo de conseguir consenso, de trabajar en una decisión común. Lo que no puede haber es una ley contradictoria. Entonces, podemos estar de acuerdo con algunos de los puntos o no. Yo escuchaba recién hablar del 35 por ciento, ese es un punto fundamental. Señalaba lo de la autoridad de aplicación; hay muchos aspectos en los cuales podemos estar en conjunto y, aun cuando tengamos algunas diferencias, ellas no hacen a la libertad de expresión frente al Estado. Todos sabemos que es una libertad que se pelea y se decide de otra manera. Este me parece que es el tema central para que nosotros podamos crecer.

Permítanme terminar planteando algunas cuestiones que me parecen centrales.

Nosotros tuvimos una experiencia con el Canal Encuentro, cuando nadie pensaba que desde el Estado se podía hacer algo plural, de elevado nivel cultural y que realmente fuera atractivo.

Y lo hemos logrado. Creo que es un ejemplo de las perspectivas con las cuales podemos trabajar en forma conjunta.

Quiero decir que es muy importante el papel de los medios en la formación de nuestros chicos y de nuestros jóvenes. Alguien hablaba del Medioevo y, en una época, quien transmitía los valores era la familia, luego la Iglesia y también la escuela. Pero hoy en día, lo decían muy bien los senadores Gioja, Osuna y Díaz —realmente me encantó la forma en que ella lo planteó en la mañana—, estamos hablando de chicos que están cuatro horas en la escuela y, a veces, seis frente a los medios. En efecto, según las investigaciones que hicimos nos dieron seis horas frente a los miedos..., Digo los medios; aunque el fallido vale, porque según un estudio que hizo el COMFER hace varios años, en nuestra televisión, en la Argentina, tenemos un hecho de violencia cada quince minutos, sin importar si el horario es de protección al menor o no.

Estas son las cuestiones de fondo que podemos discutir. Son temas con los que, como con el mecanismo que fija la ley, de la Comisión de Radiodifusión e Infancia, puntualmente, se permite y plantea como objetivo la mirada crítica de los chicos, la formación de los docentes y la posibilidad de que trabajemos todos juntos en la dirección de la formación de las nuevas generaciones, lo que realmente me parece fundamental.

Planteo otras dos cuestiones, aunque podría señalar algunas más: el tema de la participación en todos los aspectos de la Universidad y la carrera de Comunicación; y el tema de la accesibilidad, que realmente permite que lleguen justamente a quienes más lo necesitan, como los chicos con necesidades especiales.

Termino tratando de ser coherente con lo que he planteado y comprometiéndome, y comprometiéndonos —espero, porque hubo varios senadores que lo plantearon acá—, en avanzar sobre aquellos aspectos que tenemos pendientes; uno puede ser la ley de pymes, que tiene que ver con una cuestión más general. Pero avanzaremos sin lugar a dudas respecto del acceso a la información y a la pauta oficial. Compromiso. Hay proyectos presentados. Podemos trabajar y, antes de fin de año, si llegamos a un acuerdo, podemos avanzar. Hoy empezamos con el homenaje a Mercedes Sosa. Recuerdo “Todas las manos, todas; toda la sangre, toda”; pero también: “Todas las voces pueden ser canción en el viento”.

Creo que esta ley va encaminada en esa dirección, más voces, más pluralidad, más canciones en el viento.