Su historia comenzó a inicios de la década del veinte cuando desde 1922 entablaron negociaciones personalidades universitarias y el gobierno argentino para tratar de aprovechar la iniciativa tomada por Francia, de crear una Citè Universitaire en París, ahí donde estaban las antiguas fortificaciones, al sur del 14º arrondissement. El 31 de mayo de 1924, por un simple decreto, el Presidente del Consejo de la Universidad, concesionario de los terrenos, autorizaba “al gobierno argentino a ocupar una superficie de 1875 metros cuadrados con el objeto exclusivo de edificar ahí construcciones destinadas a las viviendas de estudiantes”.
Además estaba previsto que el permiso no otorgaría ningún derecho de cesión o transmisión salvo previo acuerdo de la Universidad de París y, sólo si los estudiantes argentinos presentes no llegaban a setenta y cinco, los cuales vacíos serían ocupados por estudiantes franceses. El gobierno argentino aceptó por adelantado todo reglamento general que pudiera establecerse y aplicarse para el conjunto de la Citè Universitaire.
La Fundación Argentina se inauguró en 1928 pero formalmente se abrió en 1929. En aquella jornada de fines de la década del veinte el presidente de la República francesa, Gaston Doumergue, formalizó la apertura de la Casa Argentina en presencia de varias autoridades, entre ellos, el embajador argentino Federico Álvarez de Toledo.
El primer director de la Casa Argentina fue el Profesor Ernest Martinenche quien fue fundador del Instituto de Estudios Hispánicos y Director de la Revue d’Amérique-Latine entre 1922 y 1932. Personalidad eminent de la Sorbona, fundador de las investigaciones universitarias sobre Argentina, Martinenche cedió su puesto al Administrador Georges Collard quien ejerció interinamente la dirección hasta 1938.
A lo largo de la siguiente década, se mantuvo muy bajo el número de estudiantes argentinos: en 1935, por ejemplo, no había más de tres argentinos. Gracias a numerosos contactos entre universitarios de ambos países y la decisión política de las autoridades argentinas, la situación había evolucionado y posiblemente hubiera mejorado en 1938 y 1939. En efecto, a fines de 1938, por distintos decretos el gobierno otorgó un de crédito para su funcionamiento. También hubo otra partida presupuestaria en concepto de becas por dos años en Europa, de los cuales uno por lo menos debía ser en Francia, siete becas para otros siete estudiantes latinoamericanos y tres becas para estudiantes franceses.
Pero, el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial acarreó para la fundación su transformación en hospital militar francés a partir del 16 octubre de 1939 hasta el 13 de junio de 1940. Luego su utilización pasó a ser cuartel de las autoridades alemanas entre el 15 de junio de 1940 y el 20 de junio de 1944. Al finalizar la guerra el edificio quedó muy deteriorado además de perderse y desaparecer numerosos bienes como bibliotecas, muebles y objetos en general. La Fundación volvió a abrir en diciembre de 1948. Veinte años después en mayo de 1968, el edificio fue tomado por estudiantes lo que provocó su cierre temporario por dos años reabriéndose en 1970.
Del período transcurrido desde 1948 hasta la década del 90 se destacaron dos elementos fundamentales. Por un lado, los lazos excepcionalmente estrechos entre la Fundación y el gobierno argentino tuvieron consecuencias políticas vinculadas con la historia misma de Argentina durante ese período y, por otro lado, un litigio jurídico sobre derechos y deberes respectivos del gobierno argentino y de la Citè.
La falta de un apoyo suficiente de parte de las autoridades argentinas a la renovación de la Casa, muy deteriorada en los años 60-80, fue suplantado por la Fundación Nacional de la Citè quién otorgó, para entonces, importantes anticipos para permitir las obras indispensables. Luego tomó el relevo el gobierno argentino, lo cual permitió hacer más cosas y ayudó a que la Fundación Argentina pudiera mejor aún llevar a cabo su misión en la vida colectiva y en especial con la vida cultural de la Citè.
La historia de la casa es, también, un aspecto de la historia de la ciudad que la contiene y París ha sido y seguirá siendo un faro y un lugar de partida y llegada para el arte, las ciencias y las humanidades. La Citè Universitaire oupaba inicialmente unas cuarenta hectáreas entre el parque Montsouris y la comuna vecina de Gentilly. Lo que había sido un área verde entre dos puertas de acceso a la ciudad, la de Arcueli y la de Gentilly, y en ese entonces lugar de paseo dominical para la población parisina es hoy un espacio de residencia y estudio para alrededor de cinco mil estudiantes vestidos de más de ciento cuarenta países.
El edificio está dividido en dos cuerpos: uno de ellos en el ala ubicada frente a la calle interior de la Ciudad Universitaria (llamado Gran Pabellón) que originalmente estaba ocupado por caballeros y matrimonios; el otro, el ala posterior o Petit Pabellón estaban las habitaciones de las mujeres. En la planta baja del Gran Pabellón se ubica en el sector Este y la administración y en el sector Oeste las salas de reunión.
La política actual de la Fundación Argentina se enmarca en el proyecto inicial: la creación de vínculos entre el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Argentina y las universidades, organismos e instituciones francesas. Así, recibe a estudiantes de postgrado, investigadores, científicos, artistas y profesionales en general, privilegiando la calidad del proyecto del aspirante a residente, sus recursos económicos y la distribución equitativa de las oportunidades de residencia. Alrededor de ciento cincuenta mil estudiantes han residido en al Ciudad universitaria desde su creación, de los cuales más de cinco mil lo han hecho en la casa Argentina. En sus 80 años de existencia, residieron en la Casa personalidades notables de la cultura argentina, entre ellos Julio Cortázar (1951), Bruno Gelber (1960, 1963), Marcos Aguinis (1960), Francisco Delich (1962) y Miguel Angel Estrella (1964-1965), entre otros.
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