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26/03/2009
Intervención del Senador Filmus sobre la fijación de la fecha electoral

Sr. Presidente. — Tiene la palabra el señor senador Filmus.

Sr. Filmus. — Señor presidente: pido autorización para insertar mi exposición en el Diario de Sesiones, dado que voy a ser sintético. De todas formas, no quiero dejar de plantear algunas cuestiones. Lo primero, es tratar de desdramatizar este debate. ¿Qué es lo que estamos discutiendo concretamente? Estamos debatiendo una reforma que tiene que ver con distintas maneras de ver la realidad. No creo que quienes se opongan a esta reforma que significa la unificación de las elecciones sean destituyentes. Tienen una opinión distinta respecto de la realidad de la que tenemos nosotros, que sí vamos a apoyar esta reforma.

No entiendo —me llamó la atención, justamente, el día en que evocamos el 24 de marzo— que algunos senadores digan, respecto de esta reforma que tiende a la unificación de las elecciones a nivel nacional, que hay una avasallamiento de las instituciones, porque no lo hay. No se puede decir eso el día en que estamos recordando el 24 de marzo. Un senador que es profundamente defensor de la democracia nos ha hecho un parangón entre el golpe que destituyó al presidente Illia con esta decisión de nuestra presidenta, comparando a Perlinger con un futuro pedido de disculpas de Cristina. No tiene ninguna razón de ser. Estamos discutiendo una iniciativa del Poder Ejecutivo que elevó al Congreso de la Nación, en donde tenemos la potestad de decir sí o no.

Tampoco estoy de acuerdo con lo que acaba de decir la senadora Estenssoro. No veo a este Congreso como monocolor —por lo menos, desde donde estoy yo—; y no me estoy refiriendo a la ropa sino a que en el Parlamento están quienes genuinamente nuestro pueblo ha decidido que estén, salvo que alguno piense que alguien entró por la ventana y no por el voto popular.Y eso es lo importante, no es monocolor, es la proporción que el pueblo decidió, y lo estamos debatiendo en el lugar donde tiene que discutirse; es importante que sea así. Quiero decir, desdramatizando de nuevo este tema, que no hay presidente que no haya adelantado las elecciones. Algunos lo han hecho más de una vez. Y tengo acá todos los recortes que dan testimonio de cada uno de los momentos en que se adelantaron las elecciones. El primero que lo hizo fue un gran defensor de la democracia, a quien yo admiro personalmente, como es el doctor Alfonsín. Él procedió al adelantamiento cuando hubo un momentáneo "parate" de la inflación, para tratar de aprovecharlo, pero luego, las anticipó a tal punto que obligó también a adelantar la cesión del poder. Después, obligó a adelantar las elecciones un episodio —que ya se reflejó acá— que tuvo que ver con el helicóptero. Y también, tuvo que adelantar las elecciones el presidente Duhalde, por condiciones de crisis particular, y no pudo cumplir con su mandato.

Hay un presidente que no he mencionado. Y no lo hice explícitamente porque no adelantó las elecciones sino que, a mi entender —y lo he escrito oportunamente—, hizo algo más grave, que fue modificar la Constitución para cambiar el régimen electoral, a través del Pacto de Olivos, que le costó a este país la reelección del presidente en aquel momento. Y también hubo especulación. Un titular de aquel momento dice "La transa está en orden. Alfonsín logró la mayoría, aunque Angeloz y de la Rúa amenazan con no integrar la nueva conducción y mañana se reunirán con Menem, en Olivos, para cerrar el acuerdo por la reelección." Y esto lo votó el Congreso.

Entonces, desdramatizo el tema diciendo que esta cuestión que estamos planteando aquí sería interesante. Varios ex gobernadores han propuesto ir a las provincias y ver qué modificaciones, no en sus regímenes electorales sino en sus constituciones, han realizado para que se modifique también el sistema electoral.¿Qué es lo que estamos discutiendo? Hay quienes piensan que la crisis internacional y el desdoblamiento de las elecciones ameritan adelantar las elecciones y quienes no. Ese es el tema. Porque no se trata solamente de la crisis internacional.

El año pasado, la Argentina creció el 8 por ciento. Nunca pasó en nuestro país. Estábamos por romper con la idea del ciclo, porque crecimos muchas veces y, después de cada crecimiento, nos tocó una época de crisis en que perdimos todo lo que habíamos ganado. Era una oportunidad histórica para la Argentina mantener este crecimiento y que no fuera un ciclo; y así, cambiar el modelo de crecimiento del país. Pero no lo podemos hacer en la medida en que lo teníamos pensado porque hay una crisis internacional.

No creo que sean las posiciones de la presidenta de la Nación Argentina las que hayan tirado abajo la economía de los Estados Unidos. Sinceramente, uno ve que cayeron tres gobiernos de Europa Oriental en estos días y allí no hubo un adelantamiento de elecciones sino que, directamente, cayeron los gobiernos. Hay situaciones que tienen que atravesar los países europeos, España, sin ir más lejos; la situación de desocupación que están enfrentando los Estados Unidos, Brasil, etcétera. Cada país reaccionará de una manera distinta. En algunos, los gobiernos directamente caen. Podemos decir que el gobierno de la República Checa, que preside la Unión Europea, acaba de caer por este tema. Y hay gobiernos, en países como Irlanda, que eran un ejemplo para el mundo de cómo se podía crecer, y que también caen.

Y la Argentina resiste, en mejor medida que otros, porque el 80 por ciento del producto bruto interno tiene que ver con nuestro mercado interno. Es una situación particular que tenemos nosotros, por el modelo elegido en 2003. Porque si hubiéramos elegido un modelo agroexportador y no se hubiera cambiado la naturaleza de las exportaciones, poniendo cada vez más ciencia y tecnología y cada vez más producción en las exportaciones, estaríamos mucho peor y sometidos solamente a la variación de los precios de los commodities, que todos sabemos que han ido bastante para abajo.

Planteo este tema, que es de debate. Yo no me asusté y salí a polemizar cuando el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dijo que adelantaba las elecciones. No fijaba la fecha, la adelantaba. Los titulares del diario La Nación dicen que Macri adelantó las elecciones para el 28 de junio; el jefe de Gobierno separó los comicios locales y los adelantó para el 28 de ese mes. Más abajo, el editorial dice que esto favorece, que Carrió siente que se le despeja el camino; Michetti va como legisladora. Era claramente una maniobra electoral. Podemos estar de acuerdo o no, pero no vi lágrimas por eso. No vi ninguna lágrima por el adelantamiento de Macri, que rompe con la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, porque había que llamar a elecciones de comunas.

La Constitución de 1994 establece —lo saben los legisladores de la Ciudad y, nuevamente, se deja de lado— la elección de comunas, tema que estaba en la ley. En 2008, Macri no llamó a elecciones porque envió un proyecto de ley, que fue votado por consenso, para que se llevaran a cabo en 2009. Sin embargo, ahora, en 2009, tampoco se pueden hacer como corresponden, porque se adelantaron. Hay una violación a la Constitución, y no vi lágrimas por ello. Vi lágrimas pidiendo a una candidata que no se presente. Vi lágrimas y, también, el abandono de una posible candidatura por no serles conveniente, porque fue una maniobra electoral.

Ese no fue el primer adelanto que hubo. Recuerdo cuando decían: “Se apura la elección en Capital”. La elección fue el 3 de junio y me presenté como candidato a jefe de Gobierno: estábamos en febrero y, repentinamente, en medio de las vacaciones, las adelantaron al 3 de junio. Quiero decir que la Coalición Cívica, fuerza que está cuestionando fuertemente esto, apoyó a ese candidato. No le fue bien: adelantó y no le fue bien, porque salió tercero. Pero apoyó a ese candidato y, claramente, era una maniobra electoral. Entonces, lo que estamos discutiendo —y termino, para desdramatizar el asunto— es si consideramos que realmente la crisis internacional y el adelantamiento de las elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tiene impacto nacional, nos generaba una cuestión tal como para discutir durante todo el año, como para estar todo el año en campaña electoral. Respetando a quienes piensan lo contrario, creo que todo un año de campaña electoral en medio de esta crisis, y cuando todas las provincias tienen graves problemas, es contraproducente. Por algo se puso el 28 de junio: para unificar. Lo que se pide es que se unifique. Establecer las elecciones el 28 de junio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires era un doble gasto, porque, en medio de la crisis, íbamos a tener el gasto de la primera elección y, después, el de la segunda. Sin embargo, lo felicitaron, lo aplaudieron y llamaron a los otros a no presentarse. Entonces, sincerémonos.

Hay una discusión; hay problemas; hay una crisis internacional. Estar en campaña electoral durante tanto tiempo, obviamente, también depende de la cultura política de cada país. En nuestro país —en general y, en particular, en las campañas electorales—, nos cuesta llegar a acuerdos sobre temas profundos. Considero que hemos hecho todos los esfuerzos necesarios como para llegar a acuerdos en temas profundos. Me parece que es una oportunidad. En última instancia, lo que estamos haciendo es pedir al pueblo que se exprese. Y si realmente todo lo que dicen los representantes de la oposición —con dignidad y altura— reflejará en las urnas que el pueblo se exprese en contra de lo que se viene haciendo, entonces, se hará otra cosa. A nuestro entender, si se hace otra cosa, sería una lástima porque es la primera vez —por lo menos, desde que yo tengo práctica política— que se está avanzando en una dirección distinta de la que dicen los países centrales. Por primera vez, se está avanzando en una dirección distinta de, cuando hay una crisis, descargar todo sobre las espaldas del pueblo. Por primera vez, se están haciendo transformaciones muy profundas.

Voy a puntualizar una que nadie mencionó y que se produjo la semana pasada, en medio de la crisis: la nacionalización de la empresa de aviones. Habría que pararse y aplaudir. Hace unos días, en Costa Rica, viajé en un avión de Embraer, de origen brasileño. Nosotros teníamos la industria de aviones más importantes de la región y la perdimos. Entonces, esta reasunción por parte del Estado, el no caer ni siquiera en las recetas de Obama —que van a salvar más el sistema financiero que el productivo—, el haber tomado medidas proactivas, el tener nuestra propia personalidad —con todas las deficiencias y problemas existentes, porque no es de otra manera— me parece importante.

Lo que nosotros queremos es que el pueblo decida su voto a partir de lo que se ha hecho de 2003 en adelante. Es verdad que todavía hay signos de pobreza importante en el país. Evidentemente, no se terminó con la pobreza, pero no les quepa duda de que cuando yo asumí como ministro de Educación el 25 de mayo de 2003, en las escuela,s dos de cada tres chicos eran pobres, y lo único que se discutía era si había que darles de comer o no. Esa realidad la hemos ido superando con el esfuerzo de todos.

Es importante que el pueblo tenga una nueva oportunidad de expresarse, para nosotros, reduciendo lo máximo posible una campaña electoral que abierta no nos daba las condiciones para enfrentar la crisis. Por eso es importante que se pueda expresar y definie si realmente vamos a profundizar este modelo o no.