Surgía de las diferentes expresiones en aquella sesión el deterioro progresivo que en las distintas gestiones de carácter privado habían sufrido las empresas de transporte aéreo, expresado gráficamente en el alto déficit operativo mensual, un elevado endeudamiento, la descapitalización, la falta de inversiones en la renovación y mantenimiento de la flota de aviones, la práctica cesación de pagos que llegó a incluir los salarios de los trabajadores y el incumplimiento de acuerdos suscriptos por los accionistas mayoritarios con el Estado nacional.
El informe especial realizado por la Auditoría General de la Nación (AGN) da cuenta hoy de que la situación económica financiera de las empresas es aún más grave y complicada que lo que imaginábamos. La evolución de los principales indicadores refleja el deterioro de todas las variables, tanto el endeudamiento como la solvencia general, careciendo de financiación propia, de liquidez y especialmente de capital de trabajo para hacer frente a los compromisos establecidos.
En dicho informe se precisa que el patrimonio neto negativo de la empresa Aerolíneas Argentinas SA asciende a 2.150 millones de pesos y el de Austral Líneas Aéreas-Cielos del Sur SA a 365 millones de pesos, cifras que demuestran claramente el deterioro económico financiero de ambas empresas debido a la mala administración del grupo Marsans. Las pérdidas acumuladas en los últimos ejercicios y los déficit de capital de trabajo ubican a las empresas en un verdadero estado de liquidación según lo establecido en la ley de Sociedades Comerciales. A las cifras mencionadas se arriba luego de un conjunto de correcciones introducidas por los técnicos de la AGN, basadas en la asistencia financiera a cargo del Estado Nacional que asciende a $ 897 millones, en la existencia de incertidumbres relacionadas con el valor de ciertos créditos, reclamos judiciales e impositivos y otros análisis que disminuyen significativamente el patrimonio neto.
El informe da cuenta también de procedimientos administrativos inadecuados y de la falta de controles internos eficaces, mencionándose expresamente la ausencia de auditoría interna y la carencia de procedimientos administrativos escritos, formalmente aprobados, como así también la inexistencia o falta de funcionamiento de controles incorporados a los procedimientos.
Un aspecto también preocupante señalado por la AGN es que la empresas Aerolíneas Argentinas se encuentra demandada en aproximadamente 1650 causas de distinta magnitud, de las cuales se hallan cuantificadas 1170 causas con reclamos por $ 188 millones.
Una vez regularizadas todas las cuestiones jurídicas del contrato anterior, saneada financieramente las empresas y regularizados sus sistemas administrativos y de control, se impone para el Estado Argentino establecer con claridad los objetivos inmediatos y de largo plazo, para recuperar su línea de bandera que supo tener prestigio entre los usuarios del transporte aéreo y que alcanzó notables niveles de calidad en los servicios prestados. Ese accionar pasa, entre otras cuestiones, por la capitalización de la empresa vía modernización de su flota, por la recuperación de rutas perdidas y fundamentalmente, por la complementación del servicio aéreo con aquellas políticas a las que este medio de transporte habrá de servir: la integración regional, el turismo local e internacional. Solo de esta manera se justificará el esfuerzo que hoy demanda la recuperación de la empresa de parte del Estado Nacional y de sus contribuyentes, afrontando los déficit operativos que la pésima administración anterior ha dejado.
Debe quedar claro que Aerolíneas Argentinas no constituye solamente un problema ‘económico’, no se trata de mirar exclusivamente sus balances y estados contables y dar las respuestas adecuadas en ese terreno. La forma que adoptó su privatización, la manera en que se gestionó su actividad por parte de sus operadores y accionistas mayoritarios son testimonios gráficos de la manera en que en la Argentina se encararon las políticas económicas durante la década de los noventa bajo el paradigma del neoliberalismo.
Es por ello que en la sesión del 3 de septiembre pasado destacábamos que nuestro país necesita un servicio público de transporte aéreo que, además de satisfacer eficientemente la demanda de pasajes, se constituya en un eje clave para el desarrollo de un sistema integrado de transporte que permita la vinculación territorial, social y cultural de las diferentes regiones.
“El destino de AA, entonces, no se juega en el terreno de las soluciones técnicas abstractas. Se define, en cambio, en aquél en el que siempre estuvo: el político. Porque no hay escisión posible entre economía y política, entre mercado y estado. El mercado está preñado de relaciones de poder que el estado consagra al definir sus políticas públicas. Las decisiones que se tomen, en consecuencia, nunca serán el producto de leyes económicas ineluctables que operan más allá de las voluntades concretas, sino de las relaciones de poder que se expresan inexorablemente en la sociedad.” (Thwaites Rey, Mabel: “Alas Rotas”. La política de privatización y quiebra de Aerolíneas Argentinas. Temas Grupo Editorial. Buenos Aires, 2001.)
Esas relaciones de poder son las que están cambiando en la Argentina desde hace cinco años, recuperando el accionar del Estado en favor de políticas públicas que estimulen el crecimiento económico, el desarrollo del mercado interno, la integración regional y el bienestar de los sectores populares.
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