Sr. Filmus. — Señor presidente: aunque el tema es sustancial y muy importante, trataré de ser sumamente breve, porque existe acuerdo de ambas comisiones para tratar este proyecto que viene en revisión de la Cámara de Diputados. Se trata de una norma que establece los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglaciar, con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos y proveedores de agua de recarga de cuencas hidrográficas.
Hablamos de uno de los temas más importantes que puede tener la Argentina en el futuro. Un tema que no contaba con una legislación específica y que es fundamental y decisivo, porque aludimos principalmente a las reservas de agua de nuestro país. Y sabemos que las reservas de agua, no sólo en nuestro país sino en todo el mundo, constituyen uno de los recursos esenciales para el tiempo que por venir.
Solamente quiero dar algunas cifras que nos van a ilustrar sobre la magnitud del tema de que se trata. Hay que decir que, si bien el 70 por ciento de la Tierra está cubierta por agua, el 97,5 por ciento es agua salada y solamente el 2,5 por ciento es dulce y está en condiciones de ser usada por el ser humano. Este es un tema central y fundamental, y si planteamos que el 70 por ciento del agua dulce está en los glaciares, solamente nos queda para el consumo el 1 por ciento del agua que hay en nuestro planeta.
Voy a dar cifras que llaman la atención y duelen, pero es bueno que las tengamos en
consideración. Todavía hay más de 1.100 millones de personas que no poseen agua —el 18 por ciento de la población mundial— y 2.400 millones de personas que carecen de agua con el saneamiento adecuado. Estas cifras nos dan una idea de la magnitud del drama, drama que se expresa en que el 75 por ciento de las muertes que se producen por estas causas podrían ser evitadas si, realmente, todo el mundo tuviera acceso al agua en las condiciones que se merece.
Por eso, el proyecto de ley en consideración tiene como objetivo el cuidado de los
glaciares y tiende a generar una conciencia distinta en un país como la Argentina, donde, por ejemplo, Mendoza —su provincia, señor presidente—, juntamente con San Juan y las
patagónicas, son las que más presencia de glaciares poseen. A su vez, aun en épocas donde las lluvias no permiten otro tipo de riego, necesitan que los glaciares sean preservados para beber el agua y para tener perspectivas productivas a través del riego de los cultivos. En este sentido, el proyecto de ley en revisión plantea algunos objetivos fundamentales, entre ellos, que por primera vez se va a tener en la historia de la República Argentina un inventario de glaciares que permita individualizarlos y monitorear su estado a los fines de su protección, así como un control cada cinco años para que, efectivamente, se conozca la evolución correspondiente.
Se encomienda al Instituto Nacional de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales —IANIGLA— la realización del inventario. Se trata de un instituto del CONICET, con participación de la Nación, las provincias —entre otras, San Juan y Mendoza— y las universidades, lo cual permitirá tener un seguimiento preciso sobre el tema.
También, se prohíbe y restringe la ejecución de proyectos y actividades cercanas a las inmediaciones de los glaciares o a áreas de influencia que los puedan dañar. Para aquellas actividades no prohibidas, se establece la obligación de estudios de impacto ambiental que permitan dar cuenta de que, efectivamente, los glaciares y sus reservas no serán dañadas.
Finalmente, el proyecto fija multas importantes para aquellos que infrinjan las normas y, de esa forma, no estimular esta clase de acciones. Insisto en que hablamos de uno de los temas más importantes para el futuro del mundo, de la región y de nuestro país. Hablamos de las reservas de agua para la humanidad y, por esa razón, es imprescindible que se pueda avanzar en la sanción de una norma. Por estos motivos, en nombre de la Comisión, solicito el acompañamiento de los colegas para la aprobación del proyecto de ley en consideración.
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