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10/09/2008
Intervención del Senador Filmus sobre el homenaje del Día del Maestro

Sr. Presidente. — Tiene la palabra el señor senador Filmus.

Sr. Filmus.— Señor presidente: quiero sumarme a las palabras de la senadora Blanca Osuna en el sentido del homenaje a Domingo Faustino Sarmiento y lo que él significó para colocar la educación como un eje central de la construcción de nuestro país. Y por suerte coincidimos quienes estamos aquí en valorar su figura, y en su figura a los maestros y profesores, especialmente a los que fueron perseguidos durante las dictaduras; los maestros y los profesores que han sido desaparecidos y a los que les rendimos un homenaje también en nombre de Sarmiento.

En el mismo sentido de lo planteado por la senadora Blanca Osuna, quiero que esta Cámara rinda un homenaje especial a Berta Braslavsky quien falleció ayer a los 95 años de edad. Ayer en el velatorio contaba su hija Silvia —una investigadora notable de la Argentina— que estuvo trabajando hasta dos días antes de fallecer y que dejó para publicar sus últimos trabajos; denodadamente hasta último momento estuvo peleando por la investigación en la educación argentina.

Todos la conocemos, es una pedagoga de la cual los argentinos podemos estar orgullosos; recibió el premio “Andrés Bello” en representación de la Argentina en pedagogía latinoamericana; ha tenido coherencia como pocas luchadoras en el campo de la educación, y durante las dictaduras ha sido exiliada y ha retornado una y otra vez.

A partir de 1983 ha trabajado fuertemente, cuando retornó la democracia, en distintos ámbitos, fundamentalmente en la Ciudad de Buenos Aires y en el Ministerio de Educación de la Nación, con un objetivo central: la idea de Berta era que todos los chicos pudieran aprender. Cuando decían que los chicos más pobres, los más carenciados, los que tenían condiciones más difíciles debían tener una educación diferenciada, ella demostró —tiene un libro titulado “La escuela puede”— en experiencias concretas que todos los chicos están en condiciones de aprender y que realmente esa es la función fundamental de la escuela: generar igualdad de oportunidades a partir del acceso al saber.

Independientemente de distintas ideologías, de distintas maneras de ver la realidad y de distintas políticas educativas, creo que esta Cámara y todos sus representantes reconocen en la figura de Berta Braslavsky un modelo de coherencia y de docente argentina. Sus pensamientos e ideas quedarán en nuestras aulas, porque sus alumnos —es decir, los maestros argentinos— las llevarán adelante para siempre.